Piense en un momento en que decisiones aparentemente pequeñas que impactaron a miles de personas, como en esta pandemia. Hemos visto entonces por ejemplo, a una agencia gubernamental acusando a otro estamento de negligencia y a otras partes interesadas señalando con el dedo a empresarios o contratistas independientes, todos en alguna medida involucrados en una tarea específica que salió completamente mal. Sin nadie haciéndose cargo y jugando todos el eterno “Juego de las Culpas”.

En estas situaciones, es común hacer estas dos preguntas: ¿Quién fue el responsable? Y ¿quién debe rendir cuentas? 

Rendición de cuentas y responsabilidad se usan indistintamente, pero estas palabras tienen significados distintos en todos los niveles de nuestra vidas, que las separan a ellas y fundamentalmente a sus roles inclusive en los lugares de trabajo. Es imperativo por lo tanto que los líderes entiendan la diferencia entre rendición de cuentas y responsabilidad si quieren hacer avanzar a sus organizaciones.

 La diferencia entre la rendición de cuentas y responsabilidad

La rendición de cuentas y la responsabilidad no se pueden agrupar en la misma “canasta”. Aunque estos dos términos tienen algunas semejanzas, tienen fundamentalmente claras características distintivas que las diferencian.

Vemos entonces que la responsabilidad puede ser compartida. Se puede trabajar con un equipo de personas para dividir las responsabilidades. Por otro lado, “la rendición de cuentas” es algo que puede ser específico para un individuo dependiendo de su conjunto de habilidades, función o fortalezas.

La responsabilidad está orientada a tareas. Cada persona en un equipo puede ser responsable de una tarea determinada que se requiere para completar un proyecto o meta en escala conjunta.

La rendición de cuentas es lo que sucede después de que ha ocurrido una situación. La misma refleja cómo responde y se “apropia” de esos resultados una persona sin ningún tipo de pretexto. Incluso durante los tiempos más inciertos, los verdaderos líderes se hacen responsables totales de los resultados.

La responsabilidad se enfoca en roles definidos, descripciones de puesto y procesos que deben implementarse para lograr una meta. Por el contrario, la rendición de cuentas está ligada y directamente comprometida a la finalización con éxito de las tareas asignadas a usted y a estar dispuesto al mismo tiempo a asumir la responsabilidad de todo lo que sucede como resultado de las acciones que se tomaron o no se tomaron.

¿Qué es la rendición de cuentas en el lugar de trabajo?

 La rendición de cuentas es un requisito de un líder efectivo e influyente. Este requisito indelegable se define como tomar posesión o “hacerse cargo de una tarea o cometido para garantizar que los compromisos se cumplan como se espera. Esto significa que los líderes deben comprender claramente las expectativas antes de hacer compromisos de modo liviano.

 La rendición de cuentas requiere un cambio mental en el lugar de trabajo; los líderes deben estar dispuestos a renunciar a una mentalidad de “seguidores” y enfocar sus esfuerzos de una manera productiva para asegurar que logren resultados. Vemos entonces que la rendición de cuentas es una forma de generar confianza en el lugar de trabajo. Las personas confían en los líderes que no se apresuran a culpar a los demás si las cosas no salen según lo planeado, sino que se responsabilizan por su papel en las consecuencias.

Las empresas se benefician de los líderes que son responsables, ya que ellos son capaces de identificar rápidamente los problemas y llegar a posibles soluciones. Cuando los líderes se “hacen cargo”, inculcan a otros líderes a absorber los mismos rasgos. Es importante demostrar ejemplos de comportamientos que los empleados puedan y deban seguir, ya que esto es definitivamente un enorme “activo, para cualquier empresa que tenga como objetivo aumentar definitivamente la Productividad.

 Consecuencias de los líderes que no se hacen cargo

La rendición de cuentas es crucial para el éxito en el lugar de trabajo. Sin ella, cualquier organización, no importa su actividad, puede poner en peligro sus objetivos actuales y futuros. Cuando los líderes no cumplen con lo esperado, la compañía puede encontrar una variedad de pérdidas muy amplia. La empresa también puede incurrir en gastos porque, por ejemplo, se tuvieron que usar recursos adicionales o extraordinarios para completar un objetivo de producción. Esto es solo un ejemplo del nivel de impacto resultante de no “hacemos cargo” de los resultados.

Otra consecuencia inevitable es que las empresas ponen en juego su servicio al cliente. Los líderes que no se “hacen cargo” de sus acciones y, a su vez, de sus consecuencias, pueden afectar significativamente la experiencia del cliente. La falta de compromiso disminuye el nivel y la calidad del servicio al cliente. También afecta la forma en que se trata a los clientes, lo que puede conducir a revisiones negativas, clientes insatisfechos y relaciones deterioradas con los mismos, y la eventual pérdida de la condición cliente, de muchos de ellos.

El compromiso de los empleados también puede disminuir. A algunos líderes se han formado o se han adaptado para jugar el Juego de la Culpa en lugar de asumir la responsabilidad de sus errores. Cuando los líderes no se hacen cargo de sus acciones y de cómo afectan a los demás, sus empleados tomarán señales de esto. Si su compromiso se ve afectado por el juego de la culpa o por la falta de un líder modelo, ya sea más tarde o más temprano, esto inevitablemente afectará el desempeño de los empleados.

Reflexión y Desafío final

El desarrollo de un ámbito de sana “rendición de cuentas” en una organización es la base o sustento para desarrollar y cultivar conductas de “hacerse cargo” de los Líderes y son el claramente el “bastidor o soporte” del armado de verdaderos y sólidos EQUIPOS de trabajo.

Gracias por la atención.

Ing. Guillermo Henning

ActionCOACH