plomEn el juego de la vida tu actitud te define y la proactividad es una actitud vital fundamental para tu liderazgo personal y -por tanto- clave a la hora de alcanzar el éxito en cualquier ámbito de nuestra vida. La proactividad es una actitud en la que la persona asume el pleno control de su conducta vital de modo activo. De esta forma, toma la iniciativa en el desarrollo de acciones creativas para mejorar su vida. La proactividad no implica sólo tomar la iniciativa, también supone asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, decidiendo a cada momento qué hacer y cómo hacerlo.

La persona proactiva no espera a que los demás tomen decisiones por ella, actúa con determinación anticipándose a los problemas y crea constantemente nuevas oportunidades. Tenemos la responsabilidad de escoger nuestras propias respuestas ante lo que nos ocurre y de dirigir la acción de una manera inteligente. Para tener éxito es preciso tener iniciativa y saber hacer frente a la incertidumbre.

Pasos para ser Proactivo

Reflexiona, mírate a ti mismo y hazte algunas preguntas:

¿Qué clase de tareas te toca hacer regularmente y cuáles no? Por ejemplo, en el trabajo, en casa, durante el estudio, etc.

¿Cuáles tarea se hacen en grupos grandes?

¿Qué clase de tareas necesitan atención inmediata en cuanto se reciben?

Examina críticamente cómo puedes hacer esas tareas más eficientemente. Antes de la siguiente asignación:

Crea un plan, procedimientos, un listado o una rutina para llevar a cabo la tarea.

Recluta e instruye a otros para que te ayuden en tareas urgentes o de alto volumen.

Recopila información que necesitarás para llevar a cabo las tareas o si la información necesaria viene de muchas personas que te traen las tareas, entonces crea una secuencia, lista o formato para capturarlas constantemente.

Desarrolla una mentalidad para resolver problemas en lugar de mortificarte por ellos. Esta es la manera:

Define el problema (¿Qué es exactamente?).

Decide qué debe pasar para solucionar el problema y cómo lo vas hacer.

Trabaja en ello.

Adelántate y mantente al frente de las tareas menos urgentes y las tareas diarias. Al hacerlo ya no estarán en tu camino cuando vengan los trabajos urgentes y no te preocuparán sin necesidad. Presta particular atención al mantenimiento preventivo, ya sea revisar los fluidos de tu carro, volver a aprovisionar la despensa o guardar un poco de dinero en los ahorros cada semana. Un poco de esfuerzo por adelantado puede salvarte de una gran crisis más adelante.

Decide qué tareas son prioridad y cuáles pueden esperar. Anota la lista de tareas diarias y encabeza la lista con “voy a hacer”, en lugar de “por hacer”. Tacha cada cosa que hayas llevado a cabo. Mantén esta lista a la mano y deja que dirija tus acciones. Si pasas mucho tiempo sin tachar nada, reevalúa lo que haces para asegurarte de que termines las tareas listadas.

Elimina todas las tareas que realmente no son necesarias. Algunas cosas no necesitan hacerse o no es necesario que tú las hagas. No pierdas tiempo en ellas y no permitas que te embargue un sentimiento de culpa pensando que eres responsable por ellas. Si la tarea no es necesaria, no valdrán tus esfuerzos y serán un desperdicio de energía. Sé firme en esta evaluación con respecto al valor de la tarea.

Evalúa otros procedimientos y procesos conforme los vayas usando.¿Qué funciona y qué no funciona? Haz notas para mejorar e incorpora esas mejoras durante el siguiente período de calma. Desecha cualquier cosa que no funcione, pero asegúrate de anotar cuando algo necesite adaptaciones y adáptalo para que funcione.

Trata de anticipar las necesidades. ¿Los trabajos urgentes son por época? ¿Hay actividades asociadas con ciertas horas del día, semana, mes o quincena? ¿Puedes prepararte por anticipado? Mira hacia delante y no tengas miedo a lo desconocido. Podrás crear un poco de estabilidad en el futuro al planearla por anticipado y así estar listo para aquello en lo que sí tienes control.

Busca maneras de automatizar tus tareas rutinarias. Las computadoras pueden manipular datos de muchas maneras. Tener un formato o un plan de acción estándar puede ahorrarte tiempo. Si trabajas en un contexto de equipo, delegar es también una manera de automatizar, al saber quién es la mejor persona para hacer la tarea sabrás que el resultado será hecho en el mejor nivel posible y así quitarás esa tarea de la lista de las cosas por hacer. De esta manera, deberás tener un sistema disponible que mueva automáticamente las tareas que concuerden con la persona indicada.

Consejos finales

Si bien el tiempo que toma planear u organizar no es tiempo usado en las tareas necesarias, un plan corto puede ahorrar mucho tiempo a la larga. No lo pases por alto con la excusa de que es tiempo desperdiciado, porque te arrepentirás de no tener un plan para seguirlo más tarde y realmente estarás desperdiciando tiempo revisando las cosas que ya están terminadas.

Advertencias

Solo puedes anticipar algunas cosas, por eso también deberás estar listo para reaccionar si algo inesperado emerge. La flexibilidad es una característica positiva clave para una persona proactiva. Ser proactivos significa anticipar y prepararse para todos los posibles resultados, no se trata de controlar tu futuro.

Escrito por el Coach de actionCOACH José Villacis (México)

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Mariela Grasso
ActionCOACH

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