Establecer prioridades nos ayuda a lograr nuestros objetivos, a disfrutarlos y a aumentar nuestro bienestar.

Con mucha frecuencia cuando iniciamos nuestra jornada, tenemos muchas cosas que hacer, y conforme avanza el día, nos aparecen otras cosas más. Esto hace que tengamos que escoger qué hacer o con quién trabajar.

Estas decisiones nos cuestan trabajo, nos generan estrés, y mucha angustia para tratar de no quedar mal con nadie. Por lo que, en lugar de avanzar, cada vez nos es más difícil tomar decisiones, y todo nos parece prioridad.

Pero podemos aprender a hacerlo, y lo primero que necesitamos es fuerza de voluntad. Así como cuando decidimos comenzar a hacer ejercicios o iniciar una dieta, para hacerlo de forma continua y a lo largo del tiempo, debemos tener compromiso propio y esa fuerza de voluntad para no claudicar.

Una vez que nos comprometemos, haga cada día una lista de todas sus actividades e identifique cuales tendrán una consecuencia grave o importante si nos las realiza ese mismo día. Esas son las actividades que, si no tienen tiempo de hacer otras más, debe asegurarse que se cumplan al final de la jornada. Luego priorice de acuerdo a las actividades que puedan tener consecuencias menores sino las hace o que pueda aplazarlas para el día siguiente, actividades que pueda delegar en otra persona, y por último aquellas que simplemente las hace por placer o que del todo no pasa nada si nunca las hace.

Recuerde, necesita su fuerza de voluntad para hacer esto todos los días, y cumplir con su agenda del día de acuerdo a como usted mismo definió. Manténgase firme haciendo esto al menos durante un mes seguido, y se dará cuenta que su día a día será más eficiente, lo que mejorará su calidad de vida.

 

  • Mariela Grasso

ActionCOACH

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